Señor Internet, te culpo por mi falta de atención

Scott Adams escribe acerca de como el Internet ha cambiado la forma en que consumimos libros:

"Estuve buscando por un buen libro para leer en el avión. [..] y no pude encontrar ni uno solo que me imaginara me mantuviera con interés por más de un parrafo.

Yo consumo contenido como un oso hormiguero con una aspiradora. Me gusta la información en pequeñas mordidas, sin gordos.

Culpo al Internet."

Yo también lo culpo señor Adams, yo también.

Antes gustaba de leer novelas, ahora no soporto leer cosas que no vayan al grano. Si el libro no es técnico, de divulgación científica o historíco, es decir; algo que sienta que me esta dejando algo de enseñanza directamente, es raro que lo considere. Si es de más de 200 páginas, tendría que ser una recomendación para leerlo.

Muchas veces siento que saco más provecho consumiendo mi interminable lista de artículos en Instapaper, con lecturas de no más de 45 minutos, que consumiendo un libro que tarda 300 páginas en extenderse sobre un solo tema.

Que eso sea bueno o malo, todavía no lo sé.